sábado, 10 de diciembre de 2016

Hablemos de Procrastinar


Cuando pienso en lo que significa procrastinar en mi vida siento un poco de pena conmigo misma. Digo, no es que sea la más grande "procastinadora" del planeta, pero sinceramente tiendo a procrastinar mucho. Especialmente cuando las tareas no son urgentes o tienen poca relevancia para mí. Trate de corregir este inconveniente que tiene mi personalidad mediante la planeación y organización de mi tiempo. Sin embargo, este esquema me llevo a otras cosillas que no vale la pena tocar dentro de esta entrada. Pero… volviendo al punto…PROCRASTINAR.


El termino procrastinar se refiere básicamente a posponer tareas o actividades que deben ser atendidas y, realizar en vez de esas actividades otras que nos generen algún tipo de sensación agradable, como por ejemplo no hacer un trabajo importante para la universidad porque se la pasaron viendo dramas coreanos todo el fin de semana (me pasó). Una amiga mía me pasó un video de un “TED Talk” que explica perfectamente este “trastorno” y cómo funciona el cerebro de una persona que tiende a procrastinar mucho. Les dejo ese link  AQUÍ para que lo vean, es la cosa más chistosa del mundo.

En mi caso, procrastinar es algo que he sabido controlar con el pasar de los años pero, que se ha venido presentando más y más recientemente. Es por eso que decidí realizar esta entrada. Necesito hablar un poquito del tema. Especialmente porque he dejado de llevar mi agenda y esto está haciendo que para mí procrastinar sea más sencillo.

Yo siempre he sido una persona a la que le gusta abarcar mucho para el poco tiempo que tiene. Es por eso que siempre he tratado de ser organizada con mis cosas; sin embargo, cuando alguna de mis actividades o tareas me interesaba más que otra cosa, solía terminar o dedicarle más tiempo a aquello que me gustaba más, lo cual es totalmente normal, el problema era que dejaba de hacer las otras cosas para las que ya me había comprometido por estar haciendo estas otras cosas que me interesaban más. Cuando me di cuenta que tendía a posponer mis tareas porque no me resultaban interesantes, empecé a llevar una agenda.

Al principio fue difícil acostumbrarme a seguirla pero con el tiempo mi vida se volvió más fácil y solía salir de muchas cosas muy rápido. Era increíble como organizarme me ayudo tanto en mis años como estudiante, tenía mis trabajos listos con mucha más anticipación de la que requería, estudiaba mucho antes para los exámenes y las ocasiones en las que corrí con alguna cosa en la universidad fueron relativamente escasas. Además de todo esto, tenía novio, salía con mis amigos, mi familia y en vacaciones logre conseguir un trabajo. Con el tiempo me volví dependiente de mi agenda y tenía que seguirla a como diera lugar. Me costaba trabajo cambiar mis planes porque era difícil reacomodar todas mis cosas pendientes por, pasar una tarde con mi familia cuando no lo tenía programado, por ejemplo. En este punto fue cuando decidí hacer un pare.

En estos momentos, como no estoy llevando una agenda tan detallada como la que tenía antes, sino que anoto actividades que debo hacer sin ponerles un tiempo estipulado o una fecha límite, procrastinar ha vuelto a ser parte de mi vida. Me tomo más o menos unas dos semanas sentarme a escribir esta entrada, a pesar de que la tenía en mente desde que ví ese TED Talk. Mi vida se ha vuelto un poco más caótica porque sigo siendo yo, esa que le gusta abarcar tanto como pueda con el poco tiempo libre que tiene, pero ahora no tengo la estricta organización que tenía hace algunos meses. Sin embargo, puedo decir que siento que estoy viviendo un poco más feliz ahora. No tengo el estrés de “cosas por hacer” o “terminar” y, aunque ha sido difícil, logro hacer todo lo que me propongo despues de todo.

Entre las cosas que me han ayudado para controlar el posponer tanto las cosas puedo mencionar el hecho de que tengo una lista semanal de tareas, esto me ayuda a tener un record de cuáles son las cosas que tengo que hacer sin la presión de tener que hacerlas para un día en específico. Por ejemplo, anote escribir esta entrada hace dos semanas en mi lista pero hasta hoy, 5 de Diciembre, estoy escribiéndola. Esto es porque en mi lista había más cosas y esta quedaba un poco relegada por la importancia de las otras. La lista además me permite elegir si quiero o no usar un día a la semana para descansar solamente o salir con mis amigas o mi familia porque, no tengo el día planeado como lo hacía antes. Otra cosa que me ha funcionado es el de dividir mis proyectos en pequeñas tareas. En mi lista no coloco el proyecto como tal sino que lo tengo en mente y coloco las cosillas que tengo que hacer para completarlo. De esa manera aunque mi lista tiene más cosas, son cosas más pequeñas que puedo completar en una tarde.


Yo no considero que procrastinar sea de todo malo. Algunas veces las personas necesitamos dejar de vivir por las cosas que “tenemos que hacer” y concentrarnos más en las cosas que “nos gusta hacer” o que “queremos hacer”. Sin embargo, creo que es importante tener en cuenta que no es un hábito que sea del todo saludable, sobre todo a nivel laboral o académico. Todos hemos o vamos a procrastinar en algún momento en nuestras vidas, esto es porque el ser humano siempre encuentra maneras de entretenerse y así, como te gustara hacer algunas cosas, otras las encontraras totalmente aburridas. Solo hay que tener presente que no se puede seguir estos instintos por siempre. Como dicen por ahí, todo en exceso es malo. 
 
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